
¿QUÉ SABER?
El lóbulo de la oreja en ocasiones con el paso de los años, ya sea por el peso continuado de los pendientes, por pequeños tirones o por el propio envejecimiento en sí, sufre un proceso de adelgazamiento notable.
A este nivel también se pierde colágeno y el lóbulo se va alargando quedando flácido y perdiendo volumen; como consecuencia aparecen arrugas en su superficie e incluso en muchos casos puede limitar utilizar pendientes.
La utilización de ácido hialurónico, puede ser una alternativa para aportar el volumen perdido, hidratación y turgencia; dándole un aspecto mucho más rejuvenecido.
Cuando se llega a la situación de un lóbulo rasgado la solución es fundamentalmente quirúrgica, intervención sencilla en manos de un profesional cualificado, no hay necesidad de hospitalización y se realiza con anestesia local. Se pueden realizar en centros médicos autorizados para cirugía menor ambulatoria.